Imhotep

Si nos sumergimos en las profundidades del Antiguo Egipto, encontraremos a un personaje que cambió radicalmente a la sociedad egipcia y, sin embargo, es un tanto desconocido. Su figura me ha apasionado desde siempre, a pesar de que no conocemos mucho sobre él. No obstante, gracias a su trabajo, Egipto paso de construir pequeñas edificaciones en adobe y, a veces, piedra a levantar inmensos monumentos. Estamos hablando, por supuesto, de Imhotep.

Su nombre significa “el que viene en paz” e independientemente de la cantidad de cargos que tuviera: sumo sacerdote de Heliópolis, tesorero del rey-faraón, chaty (algo parecido a primer ministro) del faraón, astrónomo, arquitecto y médico, fue un sabio. Es decir, un Leonardo da Vinci del antiguo Egipto, que ha pasado sin pena ni gloria en los libros de texto.

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¿Ovnis en la antigüedad? La verdad sobre el papiro Tulli

Si existe un papiro rodeado de misterio, ese es sin duda el papiro Tulli, no sólo por lo que en él estaría escrito (un supuesto avistamiento ovni durante el reinado de Tutmosis III) si no también porque nadie a excepción de Alberto Tulli y el anticuario que se lo vendió, ha visto el original.

En 1934 el profesor Alberto Tulli, director de la sección Egipcia del museo de El Vaticano, en uno de sus viajes a Egipto encontró el papiro en una tienda de Antigüedades. Dicha tienda, sita en la calle Ibrahim Pasha y regentada por Phocion J. Tano, llegó a suministrar antigüedades al mismísimo museo del Louvre. No está claro si compró el papiro o debido a su alto precio lo único que pudo hacer es una copia del mismo con permiso del anticuario. El alto precio del papiro ya es algo  de por sí extraño porque por aquel entonces el tráfico de antigüedades estaba aún muy extendido, pudiéndose conseguir verdaderas joyas a precio de ganga.

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De los dioses y destinos: el mito de Pandora

Contaban los rapsodas griegos que el mito nació del corazón de un poeta y que a través de él, de su existencia conoció el hombre.

Eran los tiempos de los grandes Dioses, los tiempos en los que surgieron las Oceánidas  y los Titanes, vieron la luz las Ninfas y las Musas, nacieron los Cíclopes y las Erinias, emergieron las Melíades y los Gigantes, los primeros tiempos que el mundo conoció y lo hizo a través de la grandeza del nacimiento de la excelsa Grecia.

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De como un avión cambió la historia de un pueblo andaluz

Recuerdo haber oído la historia a mi padre hace años, pero fue una conversación familiar la que la rescató de nuevo de mi memoria. Jerez del Marquesado se encuentra en los pies de Sierra Nevada, es un municipio ubicado en la comarca de Guadix, provincia de Granada (Comunidad Autónoma de Andalucía).

Viajamos al 8 de marzo de 1960. Debido al temporal que azotaba Sierra Nevada un avión militar norteamericano con 24 oficiales de la marina estadounidense se estrella en el picón de Sierra Nevada a casi 3000 metros. El avión, llamado “Ciudad de Madrid” procedía de Nápoles y se dirigía a la base militar de Ronda, iba costeando y al llegar a Sierra Nevada se estrelló debido a la ventisca y a la neblina, pierde un motor y cae.

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Las piedras de Ica

Javier Cabrera Darquesa (1924-2001) fue médico cirujano, graduado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y catedrático fundador de la Universidad Nacional de San Luis Gonzaga de Lea. Ejerció durante  treinta y siete años la medicina en el Hospital Obrero de Ica, siendo también director de la Casa de la Cultura en la misma ciudad. En junio de 2001 se le rinde un homenaje concediéndole la medalla de la ciudad de Ica y se le nombra Hijo Ilustre. Ese mismo mes se funda la Asociación Dr. Javier Cabrera Darquesa, que será la encargada de custodiar las piedras y difundir las ideas y escritos del médico.

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La última morada de Germana y Fernando

La reina Isabel de Castilla, consorte del reino de Aragón ,Sicilia y Nápoles falleció el 26 de noviembre de 1504 a la edad de cincuenta y cuatro años. El testamento de la reina católica era claro y conciso. Legaba el trono a su primogénita, la infanta Juana, pero al mismo tiempo concedía a Fernando, su esposo, la administración y gobierno en su nombre del reino de Castilla. Todo ello hasta que el infante Carlos, hijo de Juana, cumpliese veinte años.

Los castellanos no querían ni aceptaban que un rey aragonés les gobernara, así que Fernando no tardó en trasladarse al reino de Aragón, dejando a su hija y esposo Felipe (el hermoso) como soberanos de Castilla. No sería por mucho tiempo, pues el joven rey Felipe fallecería al poco de tomar posesión del reino dejando como sabemos, a una Juana abatida y turbada que llegó ser poco más que un simple instrumento en manos de su padre y más tarde de su propio hijo.

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Esfinges íberas, un toro y Agost

Cuando oigo el pueblo de Agost, tan sólo puedo esbozar una sonrisa. En esta tierra de arcillas he pasado los mejores años de mi vida, donde la infancia me trae tan buenos recuerdos. Pueblo donde en parte he crecido con mis abuelos en la vieja calle Alfarería, en aquella vieja y enorme casa (¡ay, pero cuánto lloré cuando la pusieron en venta!) que aún conservaba en su patio un antiguo horno alfarero. Me encantaba asomarme con mucho cuidado y observar los restos de cerámica que, para mí, eran auténticos tesoros.

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