Los templos de la Esfinge

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Normalmente, cuando intentamos datar la antiguedad de la Esfinge, nos olvidamos de los dos templos que están enfrente de ella. En este artículo vamos a analizar si es posible que dichos templos sean contemporáneos o no al guardian de las pirámides.

Antes que nada, retomemos ciertas cuestiones importantes sobre la Esfinge:

Si la Esfinge fue construida por Kefrén alrededor de 2500 a. de C., ¿por qué necesitaría reparaciones durante los siguientes tres siglos y medio? Estaba bien protegida y sin duda permaneció enterrada en la arena durante la mayor parte del tiempo desde que se construyó.

El doctor Zahi Hawass afirma que la piedra caliza con que se construyó la Esfinge era tan mala que empezó a erosionarse tan pronto como quedó terminado el monumento. Sin embargo eso significa que la erosión habría avanzado a razón de unos treinta centímetros cada cien años y, en tal caso, la Esfinge habría desaparecido por completo hace unos cinco siglos.

En cambio si Kefrén se habría limitado a reparar la Esfinge y a desembarazarla de arena; esto demostraría que «la Esfinge ya estaba cubierta de arena durante la época de Khufu [Keops] y sus predecesores». En realidad, los egiptólogos del siglo XIX solían afirmar que la Esfinge era mucho más antigua que las pirámides. Hasta el siglo XX, y basándose en la presencia del nombre de Kefrén en la estela de Tutmosis IV, no han decidido los egiptólogos que la Esfinge fue construida por Kefrén y que se supone que su cabeza es su retrato.

Se nos plantea otro interrogante obvio. Como ya hemos dicho, la mayor parte de la Esfinge se encuentra por debajo del nivel del suelo, por lo que resultaría evidente para su constructor que no tardaría en quedar enterrada en la arena. (Al parecer, tarda unos veinte años). ¿No induce esto a pensar que al construirse la Esfinge, en el Sahara aún había vegetación, lo cual explicaría a qué se debió que la Esfinge fuese erosionada por la lluvia? Sabemos que hubo un tiempo en que el Sahara era un lugar con vegetación y fértil, y que también fue erosionándose en el transcurso de los milenios. Nadie está seguro de hasta cuándo hubo en él vegetación pero un cálculo moderado señala el año 3500 a. de C.

Hasta es posible, por supuesto, que todavía hubiera vegetación en tiempos de Kefrén;pero en tal caso, aunque fuera cierto que la Esfinge fue construida por Kefrén en un Sáhara lleno de vegetación en 2500 a. de C., seguimos sin tener una explicación de por qué necesitó reparaciones tan pronto.

Si la Esfinge tiene la misma antigüedad que el resto de lo que había en Gizeh, ¿por qué está tan erosionada, cuando las tumbas del Imperio Antiguo que había cerca de ella lo estaban mucho menos?… y, lo que es más, ¿es tan obvio que la erosión de dichas tumbas la había causado la arena empujada por el viento? Sin duda la Esfinge tiene que ser más antigua.

La erosión eólica de las tumbas permitió hacer una comparación útil. La piedra caliza es una roca sedimentaria formada por partículas pegadas unas a otras; y, como sabe todo el mundo, esta clase de rocas tienen estratos, como el pastel relleno. Cuando la arena empujada por el viento golpea el costado del pastel, las capas más blandas se desgastan mientras que las más duras sobresalen por encima y por debajo de ellas. El resultado es una serie de capas paralelas, con un perfil de protuberancias y depresiones parecido al perfil de un emparedado de dos pisos.

Cuando una cara de roca es erosionada por el agua de lluvia, el efecto es totalmente distinto. La lluvia baja formando regueros y abre canales verticales en la roca. La roca blanda también sufre una erosión más profunda que la dura, pero el efecto es muy distinto del que produce la erosión eólica: a veces parece una serie de protuberancias que hacen pensar en una hilera de nalgas desnudas. Los expertos están de acuerdo en que tanto el cuerpo como el recinto de la Esfinge muestran este tipo de erosión en vez del efecto más liso de la erosión eólica.

LOS TEMPLOS

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Los dos templos que hay delante de la Esfinge —el Templo del Valle y el Templo de la Esfinge— proporcionan más indicios favorables a esta tesis. Si, por supuesto, los hubieran dejado intactos, habrían presentado exactamente la misma erosión que la Esfinge y su recinto. Pero hay indicios claros de que fueron reparados por los antiguos egipcios, que querían evitar que sufriesen más daños y con tal fin los revistieron con losas de granito. Muchas de estas losas las quitaron generaciones posteriores, que las utilizaron en sus propios trabajos de construcción. Y las paredes exteriores que quedaron al descubierto al quitarse la losas son tan irregulares, que cualquier arquitecto que se precie se pondría colorado de vergüenza.

Lo que ocurrió parece claro. Estas paredes sufrieron una erosión profunda, igual que la Esfinge, pero, con el fin de poder repararlas, las redujeron para tener superficies lisas. Como de todos modos iban a cubrirlas con losas de granito, daba lo mismo que quedasen feas.

De hecho, donde se ha quitado el revestimiento de granito, estos bloques de piedra caliza muestran la misma erosión ondulatoria que la Esfinge y su recinto. En las caras traseras de algunas de las losas de granito incluso se han labrado dibujos ondulatorios para que hagan juego con la piedra caliza erosionada. Además, parece como si la gente que reparó los templos se encontrara con que presentaban una erosión profunda causada por el agua. Es una reliquia de la anterior era «ciclópea» que se alza sola, sin más compañía que la Esfinge, en una meseta desierta.

Estos templos situados delante de la Esfinge planteaban otro problema del cual han hecho caso omiso los egiptólogos ortodoxos. Como ya hemos señalado, su arquitectura es muy diferente de la que vemos en la mayoría de los templos egipcios, con sus columnas cilíndricas y su abundancia de tallas. Aquí no hay más que sombrías pilastras rematadas por bloques parecidos, desnudas y sin tallas, como si pertenecieran a una época completamente distinta de aquella en la que se construyeron los grandes templos egipcios.

Asimismo, ¿por qué los constructores antiguos habían decidido edificar los templos de la Esfinge con bloques que pesaban 200 toneladas cada uno? La explicación que se nos ocurre es que, al igual que la Esfinge, a los templos se les consideraba tan sagrados que cualquier cosa más pequeña hubiera sido un insulto al dios en honor del cual se habían erigido. El rey Tutmosis soñaba que el «dios» que habitaba en la Esfinge era Khepera, creador del universo y padre de todos los demás dioses. Si esto era verdad, sin duda resultaba apropiado que los templos del Valle y la Esfinge fueran sencillos y desnudos.

Finalmente, la pregunta más desconcertante de todas: ¿cómo habían logrado los constructores mover y levantar bloques de 200 toneladas? Se ha consultado a varios ingenieros que tenían experiencia en construir estructuras enormes; reconocieron que se sentían desconcertados. El ayudante de Graham Hancock en sus investigaciones averiguó que en el mundo hay sólo tres grúas lo bastante grandes como para mover bloques de tales características.

¿Qué se deduce de ello? Esto, al menos, es innegable: que quien talló la Esfinge y construyó los dos templos, fuera quien fuese, poseía una tecnología muy avanzada. Ni siquiera la Gran Pirámide contiene bloques tan grandes. Parece que la conclusión que cabría sacar es que si la Esfinge y sus templos se construyeron siglos —o tal vez miles de años— antes de Keops y Kefrén, los constructores tenían más —en vez de menos— habilidad técnica.

Fuente: El mensaje oculto de la esfinge de Colin Wilson

 

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