Conexiones entre el antiguo egipto y los incas

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Estamos ante otro de los grandes interrogantes que permanecen en la historia antigua de nuestro planeta. La pregunta es la siguiente: ¿Cómo puede ser que culturas tan lejanas en el espacio y, lo más raro de todo, en el tiempo puedan tener paralelismos tan grandes?

La arqueología oficial lo califica como casualidad. Pero yo no lo creo. ¿Podría haber habido un trasvase de información? La distancia es insalvable entre ambas culturas, pero es que además cuando una estaba en su apogeo a la otra le quedaban miles de años para nacer. Esta teoría se descarta por si sola.

Una posible solución es que ambas culturas beban de la misma fuente, de una cultura que dejó su huella en varios civilizaciones por todo el mundo, aunque, hasta la fecha, de esa civilización primigenia no se sabe nada. Mitológicamente son muchas las civilizaciones que explican su génesis mediante la llegada de los dioses. En el caso de Egipto a este periodo se le llama Zep-Tepi.

Esta Primera Dinastía de Dioses-Reyes rigió en un “Tiempo Primero” o “Zep-Tepi”, el antiguo Egipto, en total fueron 17.520 años de poder y control de los dioses y semidioses, que finalizaron en un oscuro periodo de caos y anarquía, del que no existe la más mínima referencia, y que duró 350 años. Es en este momento cuando aparece la Primera Dinastía de gobernantes humanos, en la figura del faraón Narmer o Menes.

Posiblemente todo sea fruto de la imaginación de los antiguos Egipcios pero ¿y si dentro de los mitos subyace un hilo de realidad? ¿Pudieron ser regidos por una civilización anterior que los proveyera de conocimientos? Podría ser una explicación para saber como de la noche a la mañana pasan de hacer estructuras de madera a una pirámide escalonada como la de saqqara. Y esto si fue de la noche a la mañana. ¿Tendrá algo que ver el sabio Inhotep en todo esto?

Los incas tienen una historia parecida, aunque fue el dios Viracocha (atención, un dios nómada ¿de donde venía?) quien gobernó al principio y enseñó a los antepasados de los incas.

Similitudes entre el faraón y el rey inca

El faraón se le consideraba hijo de un dios o incluso un dios en la tierra. El inca era el hijo del Sol, por eso mediaba entre lo divino y lo humano. Cuando moría, volvía a la tierra de los dioses, al más allá, en la tierra quedaba su momia, la cual debía cuidarse para poder morar con su padre el Sol. Exactamente igual que el faraón, que cuando fallecía, era enterrado con sus posesiones y todo lo que pudiera necesitar en el más allá, y con una momificación casi perfecta, para poder conservar su cuerpo. ¿Demasiadas similitudes, verdad?

Para analizar estos puntos en común, vamos a centrarnos en sus representaciones ya sean arquitectónicas, artísticas o mitólogicas. Las dividiremos en 5 puntos principales: Trabajo de la piedra, arquitectura, arte, momificaciones y mitología.

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¿Qué hizo Howard Vyse en Egipto?

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El coronel Richard William Howard Vyse (25 de Julio 1984 – 8 Junio 1853) fue un militar, antropólogo y egiptólogo de nacionalidad británica.

En 1837, Howard Vyse encabezó una exploración británica a las pirámides de Guiza. Fué allí donde hizo su más grandes descubrimientos comenzando por el que hizo dentro de la Gran Pirámide.

Los comienzos

Vyse comenzó su trabajo en Giza colaborando con el explorador genovés Giovanni Battista Caviglia, otro pionero de la egiptología de métodos nada sutiles. Caviglia había perforado la Gran Pirámide en varios puntos, incluida la cámara Davison, situada sobre la cámara del rey y en cuyo fondo sur había abierto un boquete con intención de acceder a una supuesta estancia oculta que no apareció por ningún lado. Además, había despejado el corredor descendente y encontró una cámara subterránea inacabada, abierta por los constructores de la pirámide en el lecho de roca (La cámara del caos). La falta de sintonía con el italiano llevó al militar inglés a emprender sus propios trabajos con ayuda del ingeniero John Shae Perring, en cuyas manos delegaba la dirección durante sus ausencias.

Los obreros trabajaban a destajo, día y noche, en cuadrillas coordinadas por capataces egipcios y repartidas por todo el complejo de Giza. Los trabajadores eran adultos y niños y, de hecho, Vyse consigna cuántos de unos y otros trabajaron cada día. Por ejemplo, el 30 de mayo trabajaron 196 adultos, 185 niños y 10 capataces. El apretadísimo programa del día incluyó: en la Gran Pirámide, una excavación en la base de la cara norte, perforaciones en el techo de la cámara de la reina, limpieza de cámaras y pasajes; en la pirámide de Kefrén, trabajos en el techo de la Cámara de Belzoni; en la pirámide de Micerinos, trabajos en el interior; una excavación entre esta pirámide y una de las pirámides de las reinas; una excavación en la tumba Campbell (un sepulcro del siglo VII aC); limpieza de varios pozos en torno a la Esfinge y en la tumba Campbell.

A pesar de subrayar la admiración que sentía por estos monumentos, el coronel Vyse no dudó en recurrir a las barrenas, los taladros y los barriles de pólvora ante la aparición del menor obstáculo que entorpeciera sus progresos. Así, despejó la segunda entrada a la pirámide de Kefrén volando los bloques que la obturaban, perforó la de Micerinos en busca de cámaras ocultas y despejó su entrada original. También trabajó en las pirámides de las reinas del complejo de Micerinos. En una de ellas, la media, taladró desde la cúspide hasta el núcleo en busca de una cámara que no logró encontrar. En la Gran Pirámide realizó varias voladuras para abrir una entrada en la cara sur, propósito que abandonó dejando un boquete notable, en la que además encontró dos bloques pulidos del revestimiento todavía en su posición original.

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