¿Qué hizo Howard Vyse en Egipto?

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El coronel Richard William Howard Vyse (25 de Julio 1984 – 8 Junio 1853) fue un militar, antropólogo y egiptólogo de nacionalidad británica.

En 1837, Howard Vyse encabezó una exploración británica a las pirámides de Guiza. Fué allí donde hizo su más grandes descubrimientos comenzando por el que hizo dentro de la Gran Pirámide.

Los comienzos

Vyse comenzó su trabajo en Giza colaborando con el explorador genovés Giovanni Battista Caviglia, otro pionero de la egiptología de métodos nada sutiles. Caviglia había perforado la Gran Pirámide en varios puntos, incluida la cámara Davison, situada sobre la cámara del rey y en cuyo fondo sur había abierto un boquete con intención de acceder a una supuesta estancia oculta que no apareció por ningún lado. Además, había despejado el corredor descendente y encontró una cámara subterránea inacabada, abierta por los constructores de la pirámide en el lecho de roca (La cámara del caos). La falta de sintonía con el italiano llevó al militar inglés a emprender sus propios trabajos con ayuda del ingeniero John Shae Perring, en cuyas manos delegaba la dirección durante sus ausencias.

Los obreros trabajaban a destajo, día y noche, en cuadrillas coordinadas por capataces egipcios y repartidas por todo el complejo de Giza. Los trabajadores eran adultos y niños y, de hecho, Vyse consigna cuántos de unos y otros trabajaron cada día. Por ejemplo, el 30 de mayo trabajaron 196 adultos, 185 niños y 10 capataces. El apretadísimo programa del día incluyó: en la Gran Pirámide, una excavación en la base de la cara norte, perforaciones en el techo de la cámara de la reina, limpieza de cámaras y pasajes; en la pirámide de Kefrén, trabajos en el techo de la Cámara de Belzoni; en la pirámide de Micerinos, trabajos en el interior; una excavación entre esta pirámide y una de las pirámides de las reinas; una excavación en la tumba Campbell (un sepulcro del siglo VII aC); limpieza de varios pozos en torno a la Esfinge y en la tumba Campbell.

A pesar de subrayar la admiración que sentía por estos monumentos, el coronel Vyse no dudó en recurrir a las barrenas, los taladros y los barriles de pólvora ante la aparición del menor obstáculo que entorpeciera sus progresos. Así, despejó la segunda entrada a la pirámide de Kefrén volando los bloques que la obturaban, perforó la de Micerinos en busca de cámaras ocultas y despejó su entrada original. También trabajó en las pirámides de las reinas del complejo de Micerinos. En una de ellas, la media, taladró desde la cúspide hasta el núcleo en busca de una cámara que no logró encontrar. En la Gran Pirámide realizó varias voladuras para abrir una entrada en la cara sur, propósito que abandonó dejando un boquete notable, en la que además encontró dos bloques pulidos del revestimiento todavía en su posición original.

Las cámaras de descarga

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Pero su gran descubrimiento fueron las cámaras de descarga situadas sobre la del rey. La primera de ellas había sido encontrada por Nathaniel Davison en 1765. El coronel Vyse estaba convencido de que por encima de este espacio tenía que haber otras dependencias conectadas con los enigmáticos conductos que se abren en dos lados de la cámara del rey. “Parece que las pirámides eran tumbas; que los pasajes inclinados fueron construidos con el propósito de ayudar al transporte de los sarcófagos, y para la mejor disposición de los bloques sólidos con los que al menos parte, si no la totalidad, de las grandes entradas fueron selladas, y también para aumentar la dificultad de exhumación y de violación”, explica el egiptólogo militar. “Al estar cerradas con mampostería sólida, no pudieron haber sido utilizadas para la observación astronómica, ni tampoco para la iniciación o prácticas misteriosas, como algunos han supuesto caprichosamente”, concluye. Pero las pirámides son, sobre todo la de Keops, monumentos enormes. Tenía que haber algo más que un par de cámaras que ocupan tan poco espacio en un volumen tan descomunal.

El militar empezó a realizar voladuras en el lado sur de la cámara Davison de la Gran Pirámide para abrir un pasaje hacia arriba, tras descubrir que podía introducir una caña de más de un metro a través de una grieta sin topar con ningún obstáculo. Así descubrió la cámara Wellington, bautizada así en en honor del duque de Wellington, junto al que había combatido. Continuó agujereando hacia arriba y dio con otra cámara, a la que llamó Nelson como homenaje al gran almirante inglés. Animado, siguió realizando voladuras. El 7 de mayo “abrimos la cámara situada encima de la de Nelson (a partir de ahora llamada de Lady Arbuthnot’s). Al atardecer entré en ella con el señor Raven. Encontramos esta dependencia muy similar a las que están por debajo y de las mismas dimensiones (…) como las demás, estaba vacía, construida de la misma manera, pero con menos cuidado”, con grandes piedras de granito. El suelo, sin alisar, estaba formado por las vigas de piedra del techo de la cámara inferior y el techo, alisado, era a todas luces la base de una cámara más.

Una última explosión de pólvora abrió el acceso a la quinta y última cámara que, a diferencia de las inferiores, tiene un techo a dos aguas formado por grandes bloques de piedra alisados. La cámara Campbell, llamada así para dar coba al cónsul británico en El Cairo, “estaba completamente vacía, no tenía ni puerta ni entrada alguna y aparentemente su función es la misma que la de las inferiores” (descargar el enorme peso de la pirámide para evitar el hundimiento de la cámara del rey). Parecía ser la última “porque está cubierta con un techo similar al de la cámara de la reina y al de la cámara de Belzoni”, en la pirámide de Kefrén. En el suelo, el egiptólogo observó agujeros “cuyo propósito aparente debió de ser la instalación de alguna estructura provisional de madera para facilitar la construcción del techo”. Además, “al igual que en las otras cámaras”, había “numerosas marcas de cantero”.

Los obreros de Keops

Aunque las estancias descubiertas no contenían ningún tesoro ni revelación bíblica, estaba claro que habían permanecido intactas desde la construcción de la pirámide. Por eso la importancia de lo que sí lucían: grafitos, ‘pintadas’ realizadas por los canteros que trabajaron en el monumento. En 1837 la egiptología estaba en pañales y apenas hacía 15 años que Champollion había publicado su sistema de lectura de los jeroglíficos. Sin embargo, Vyse disponía de una copia del libro y contaba con la asistencia de uno de los primeros especialistas en la materia, el egiptólogo Samuel Birch, del Museo Británico. Las inscripciones eran anotaciones de niveles, direcciones, ejes y marcas de identificación de cuadrillas de trabajadores, que solían estar formadas por unos 2.000 obreros subdivididos en grupos de 200. En el lado sur del techo de la cámara Campbell, en un cartucho, se lee el nombre del rey ‘Khufu’ (Keops 2551-2528 aC). En otro el nombre aparece en la forma ‘Khnum-Khuf’ (‘El divino creador Khnum le protege’). Una de las cuadrillas de trabajadores se llamaba ‘¡Cuán poderosa es la gran corona blanca de Khnum-Khuf!’, nada menos.

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Se ha sospechado que Vyse pudo haber falsificado el cartucho de Keops, pero esta hipótesis se desmorona por varias razones:

  1. La egiptología estaba en sus comienzos y Vyse era más un aventurero que un erudito en jeroglíficos, ¿Qué habría impulsado a Vyse a dibujar ese cartucho? De hecho, la polémica sobre la identidad de la gran pirámide apareció bastante más tarde.
  2. Otro punto es que el célebre egiptólogo inglés William Matthew Flinders Petrie descubrió en 1903, la célebra estatua minúscula de Keops, sobre la cual podemos ver a la izquierda de su trono, el cartucho de Keops identico al que Vyse descubrió en la gran pirámide.
  3. Finalmente, se ha descubierto que el propio cartucho continúa por dentro de los bloques, por lo que es materialmente imposible continuar su dibujo sin separar los grandes bloques de granito.

Sin embargo nos podemos preguntar ¿Quién pintó estos jeroglíficos?  ¿quién las pintó con tan poco respeto en una tumba sagrada? ¿Fueron los capataces a modo de autohomenaje por el trabajo realizado?, Está claro que el faraón no sabía nada de ellas, esto es obvio, si él hubiese querido ya las hubiera mandado colocar en lugares más apropiados. No deja tampoco de ser curioso el hecho de que éstas también apareciesen en las cámaras descubiertas por Wyse y ninguna en la que abrió Davison.

Tampoco deja de ser curioso el hecho de que haya tumbas y mastabas de la época de Keops, concretamente la de una de sus hijas (Meresanj II) en las que haya todo un despliegue de jeroglíficos por todas sus pareces, incluido el cartucho de Jufu), ¿porqué se privó él mismo de estas inscripciones en su tumba? Bien es cierto que las primeras pirámides grabadas no aparecen hasta el final de la V Dinastía. Entonces, ¿a que es debido este furtivismo en las Cámaras de Descarga?

Por último, me gustaría exponer un dato más que a juicio de Juan de la Torre Suarez, presidente de la Asociación Andaluza de Egiptología es bastante importante:

Como dato adicional sobre la comprobación de la autenticidad de las inscripciones encontradas por Vyse, también menciono un fenómeno físico-químico bien conocido por los arqueólogos: La difusión es un fenómeno que ocurre entre cuerpos en contacto, por el cual se produce una “mezcla” entre las moléculas de ambos, llegando a insertarse parcialmente el uno en el otro. Quizá la forma más fidedigna de utilizar este dato, sería tomar una muestra y analizarla al microscopio, midiendo exactamente hasta qué punto llega la difusión entre roca y pigmento. Sabiendo los gradientes de difusión entre ambos, ya sólo es cuestión de aplicar una fórmula para saber una fecha muy aproximada de cuando se aplicó ese pigmento sobre la roca. Pero el sistema puede considerarse válido sin hacer un examen tan profundo, simplemente teniendo en cuenta que una revisión ocular ya permite apreciar que los niveles de difusión que encontramos en las cámaras de descarga no han podido producirse en tan poco tiempo como es desde 1.837 hasta la actualidad. De hecho, de esta forma se reconocen hoy día bastantes falsificaciones, sin necesidad de perder tiempo y dinero en hacer el análisis completo.

Más descubrimientos de Vyse en Guiza:

  • Descubre el nombre de Micerinos escrito en ocre rojo en el techo de la cámara funeraria de la segunda de las tres pirámides subsidiarias de su complejo.
  • Descubre en la pirámide de Micerinos un sarcófago rectangular de basalto cuyas caras externas estaban cinceladas con una decoración en paneles.
  • También descubre algunos huesos humanos y la tapa de un ataud de madera con el nombre de Micerinos grabado en él (actualmente en el Museo Británico), pero es un diseño no utilizado antes del periodo saíta. Las pruebas del radio-carbono han demostrado que los huesos datan de la primera época cristiana. ¿Qué hace un ataud muy posterior a Micerinos con su nombre escrito en la tapa, con huesos humanos de la época cristiana?

¿Tenía este hombre un imán para los jeroglíficos?

Micerinos y su sarcófago

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Como hemos comentado anteriormente, Vyse también exploró la pirámide de Micerinos, la cual forma parte de las tres pirámides de la explanada de Guiza. Se abrió paso al interior de la pirámide y encontró el sarcófago del rey. Totalmente vacío, el sarcófago de mármol fue un descubrimiento importante, es un tesoro precioso. Logicamente, todos los descubrimientos de Vyse deberían perteneces a Mehemet Ali, el governador Otomano que governaba egipto desde la salida de Bonaparte. Pero Vyse, aventurero como él solo,  eligió no informar de este descubrimiento, por lo que decidió enviar el sarcófago al Museo Británico.

El sarcófago fue enviado en un barco llamado Beatriz y en el otoño de 1938, el Beatriz deja Alejandria con su precioso cargamento. El viaje no transcurre como se esperaba, hay quien dice que el barco paró en Italia, otros que en Chipre… La hipótesis más plausible es que naufragara cerca de las costas españolas, cerca de Cartagena. Lo cierto es que el sarcófago no llegó jamás a Inglaterra.

A pesar de que Vyse es culpable de muchos crímenes arqueológicos, al menos nos ha dejado un croquis detallado del sarcófago

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Con respecto al tesoro, además de un monolito de granito rosa que alberga el sarcófago de Micerinos, se sabe que transportaban 275 cajas más con otros objetos.

¿Qué objetos podrían transportar? ¿Podríamos saber cosas que nos aclararan los actuales engimas acerca de la construcción de la gran pirámide?

 

 

 

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