¿Ovnis en la antigüedad? La verdad sobre el papiro Tulli

Si existe un papiro rodeado de misterio, ese es sin duda el papiro Tulli, no sólo por lo que en él estaría escrito (un supuesto avistamiento ovni durante el reinado de Tutmosis III) si no también porque nadie a excepción de Alberto Tulli y el anticuario que se lo vendió, ha visto el original.

En 1934 el profesor Alberto Tulli, director de la sección Egipcia del museo de El Vaticano, en uno de sus viajes a Egipto encontró el papiro en una tienda de Antigüedades. Dicha tienda, sita en la calle Ibrahim Pasha y regentada por Phocion J. Tano, llegó a suministrar antigüedades al mismísimo museo del Louvre. No está claro si compró el papiro o debido a su alto precio lo único que pudo hacer es una copia del mismo con permiso del anticuario. El alto precio del papiro ya es algo  de por sí extraño porque por aquel entonces el tráfico de antigüedades estaba aún muy extendido, pudiéndose conseguir verdaderas joyas a precio de ganga.

El papiro descubierto por Tulli estaba escrito en hierático por lo cual el profesor se puso en contacto con el Dr. Etienne Diotron, un egiptólogo reputado del museo de El Cairo para que lo tradujera a jeroglífico que es el que hoy en día conocemos. A partir de este momento se pierde la pista del manuscrito en hierático. ¿Pudo quedarse Diotron con él? ¿Lo mantuvo entre sus posesiones Tulli pero solo dio a conocer el texto en jeroglífico? Muchos interrogantes…

El primer enigma

Aquí aparece el primer punto controvertido de esta historia. ¿Por qué Diotron no encontró nada extraño en este papiro? Por supuesto tenía conocimientos de sobra para leer el papiro que había pasado de hierático a jeroglífico. ¿Por qué el no reconoció “ovnis” en la traducción que el mismo había hecho? Estamos hablando de una persona que, junto con Jacques Vandier, publica en 1938 una verdadera obra maestra, denominada “Historia de Egipto”, una bibliografía completa de los conocimientos que se tenían hasta entonces, incluyendo en ella una lista cronológica de los faraones. Resulta cuanto menos raro que Diotron no prestase el mínimo interés en dicho papiro.

Posteriormente, no se vuelve a saber nada del papiro hasta 1953 cuando un noble italiano, el Príncipe Boris Rachewiltz, solicita a Gustavo Tulli poder traducir el manuscrito. Alberto Tulli, a su muerte, cedió todas sus pertenencias a su hermano Gustavo Tulli entre las que se encontraba el papiro, por lo que el príncipe italiano pudo hacerse con él.

Príncipe Boris Rachewiltz

Rachewiltz, dató el papiro en la época de Tutmosis III, quien reinó entre 1480 y 1425 a.C. , según él por el estilo de la escritura. Recordemos que era una traducción en jeroglífico del original.

La transcripción que envío es de un papiro original del periodo del Nuevo Reino de Egipto (o Imperio Egipcio) que encontré entre los papeles y documento del fallecido profesor Alberto Tulli, antiguo director del Museo Egipcio del Vaticano… el original está en muy malas condiciones. Se ha perdido el inicio y el final del texto, la escritura es muy pálida y hay varias lagunas… de todo el papiro (20 x 18 cm.) he escogido las partes mejor preservadas y quizás las más interesantes.” (Boris de Rachelwiltz, 1953) 

TRADUCCIÓN DE RACHEWILTZ :

“En el año 22, tercer mes del invierno, sexta hora del día, entre los escribas de la Casa de la Vida se encontró que un círculo de fuego venía del cielo. (Aunque) no tenía cabeza, el ancho de su boca (tenía) un olor repugnante. Su cuerpo era de un rod de largo (alrededor de 46 metros) y un rod de altura, no tenía voz… Sus corazones se confundieron, entonces ellos se echaron sobre sus vientres… Ellos fueron donde el (¿Rey?) para reportarlo. Su majestad ordenó… ha sido examinado… su majestad meditó sobre todo lo que pasó, que estaba escrito en los rollos de papiro de la Casa de La Vida. Ahora, después de algunos días, estas cosas eran más numerosas que nunca. Resplandecían en el cielo más que el Sol en los límites de los cuatro pilares del cielo. La posición de los círculos de fuego era poderosa. La armada del rey se quedó mirándolos y su majestad estaba en el medio de todo. Fue después de la cena. Inmediatamente después. Ellos (los círculos de fuego) se elevaron hacia el sur. Pescados y (¿aves?) cayeron del cielo. ¡(Fue) una maravilla nunca ocurrida desde la creación de esta tierra! causó que su majestad trajera ¡incienso para pacificar el hogar… lo que pasó en el libro de la Casa de La Vida (¿será recordado?) por la eternidad.”

¿QUE VIERON LOS EGIPCIOS EN EL CIELO?

En esa época los egipcios ya eran expertos en astronomía,  pudiendo distinguir si se trataba de un meteorito, si se referían al fenómeno como “círculos de fuego” es porque  era algo que nunca antes habían observado.

Analicemos la traducción:

Se movían en grupo (se volvieron más numerosos). Eran muy brillantes  (Brillaban en el cielo más que el sol). No emitían sonidos (no tenían voz) los círculos no tenían cabeza pero su boca emitía un olor repugnante. Peces (y aves?) Caían del cielo. ¿Vieron ovnis los antiguos egipcios o puede tener una explicación mucho más terrenal? Como sabemos, Rachewiltz data el papiro en la época de Tutmosis III, por lo que podía haber sido escrito durante los años que reinó junto a Hatshepsut o incluso durante los reinados de Tutmosis II o Tutmosis I. Por lo cual el papiro podía relatar lo sucedido en cualquier  momento entre el 1506 y 1425 a.C.

La explicación  a lo que se relata en el papiro podía tener una explicación en la isla de Santorini. Como es sabido la erupción del volcán Strongyle acabó con la civilización minoica. Hoy en día se sabe que dicha erupción ocurrió en dos fases, la primera de ellas ocurrió alrededor del 1500 a.C. fecha que coincidiría en el lapso de tiempo con  lo que se detalla en el papiro.

La isla de Santorini (a la izquierda) se formó como consecuencia de la erupción y posterior colapso del volcán Strongyle alrededor del 1500 a.C. A la derecha se puede apreciar los restos del volcán.

La erupción  fue  de tal magnitud que podría haber sido fácilmente visto desde el espacio. Esto explicaría la aparición de los “discos ardientes” y el olor repugnante pues el humo y las cenizas provocados por la erupción se dirigieron a través del mediterráneo, hacia la tierra del Nilo.

¿Y la lluvia de peces y aves relatada en el texto? Ese tipo de fenómeno puede suceder en casos de fenómenos climatológicos extremos, como los que debió de provocar la erupción del volcán Strongyle.

Cedric Leonard, un investigador del fenómeno OVNI, llegó a afirmar (sic) que una flota de naves extraterrestres fueron enviadas para observar la erupción del volcán,  situándose sobre el cielo de Egipto siendo este un lugar seguro desde donde poder observar el fenómeno. De ahí la aparición de “discos ardientes” en el papiro.

¿SE PUDO CREAR EL PAPIRO TULLI?  ¿FUE UN FRAUDE?

El italiano Franco Brussino presentó un estudio en el que sostiene que el Papiro Tulli es un fraude. Según Brussino, en el texto del papiro Tulli se puede observar como fueron copiadas varias oraciones literalmente del libro “Gramática Egipcia” de Alan Gardiner. Brussino plantea que el profesor Tulli, o alguien más, escogió una serie de frases de dicho libro y luego las pegó en un solo texto.

Este estudio ha convencido a la mayoría de egiptólogos puesto que el libro de gramática de Gardiner usa verdaderas frases egipcias para ilustrar el uso de las palabras. Es decir, son frases que usaban los egipcios y que bien podrían a ver sido utilizadas para crear el papiro.

Si a esto le sumamos la “desaparición“ del papiro original todo tiene su lógica,  si no hay original no se puede someter a ninguna prueba para datar su antigüedad.

¿DONDE SE ENCUENTRA EL PAPIRO TULLI HOY EN DÍA?

Como hemos comentado, el rastro del original en hierático se pierde y no se vuelve a saber nada de él desde que Diotron realizara su traducción.  El texto en jeroglífico se pierde a partir de que Rachewiltz solicitó verlo para traducirlo. Se dice que la familia Tulli pudo deshacerse de él, incluso destruirlo, no sabiendo el valor que podía tener o bien porque sabían que era un fraude.

El escritor e investigador Samuel Rosenber quiso estudiar el papiro solicitando poder verlo a El Vaticano. La respuesta que recibió no podía ser más explícita:

El papiro Tulli no es propiedad del Museo Vaticano.  Ha desaparecido y ahora no es rastreable.

 

SI DE VERDAD EXISTIÓ… SE HA EVAPORADO.

 

 

Raquel Rodriguez Juan

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