El misterioso país de Punt

Cientos de arqueólogos, egiptólogos e historiadores durante siglos fueron en busca de las maravillosas tierras del país de Punt, pera nadie ha logrado encontrar nunca su localización.

¿Existió realmente Punt? Existen numerosas referencias que nos hacen creer que Ta Necher, el país del dios, como lo llamaban los antiguos egipcios, fue mucho más que una leyenda o un mito.

Ya desde la dinastía V se tiene referencia a él. Es el faraón Sahura quien envió una de las primeras expediciones egipcias al país. Pero también lo harían otros faraones como Mentuhotep III y Sesostris III, llegando a quedar inscritas tales expediciones en la mismísima Piedra de Palermo.

Punt se convirtió en una fuente inagotable de riquezas para Egipto. Animales exóticos, oro, piedras preciosas, maderas, perfumes y ricos inciensos, abastecieron al país de la tierra negra durante varias expediciones organizadas por diferentes faraones.

Pero es sin duda la expedición dirigida por la reina Hatshepsut , ya en la dinastía XVIII ,de la que más y mejores registros poseemos. Las paredes de su templo en Deir el Bahari son testigos de su campaña. Y así quisieron contárnoslo.

 

“Exploraré las rutas hacia Punt, descubriré los caminos hacia las terrazas de mirra, tras guiar a la tropa por mar y tierra para traer maravillas de la Tierra de dios para este dios que ha creado sus perfecciones…

Traen muchas maravillas y toda clase de productos típicos de la Tierra de dios a por los que tu majestad les envió: montones de terrones de mirra y árboles de mirra fresca con cepellón, plantados en el patio de ceremonias para ser vistos por todos los dioses…

El jefe de Punt, Palhu, su esposa Aty, sus dos hijos, de su hija y del asno que carga con su esposa…

Cargando pesadamente los barcos con las maravillas del país del Punt: todas las buenas maderas aromáticas de la Tierra del dios, montones de resina de mirra, jóvenes árboles de mirra, ébano, marfil puro, oro verde de Amu, madera de cinamomo, madera-hesyt, incienso-ibemut, incienso, pintura de ojos, monos, babuinos, perros, pieles de pantera del sur, y siervos y sus hijos…”

 

Relieve de la expedición de Hatshepsut en el templo de Deir el Bahari

Aunque la localización de Punt ha llevado a los expertos a pensar que el lugar más probable fuera el país de Etiopía o las costas de Eritrea, no se han encontrado restos o fauna similar a la descrita en los relieves de Deir el Bahari que certifiquen que la lejana tierra de Punt se encontrara allí.

 

Posible localización del país de Punt

Aunque la relación entre Egipto y Punt fue un misterio, debió de ser cercana sin suda, pues por ejemplo en la nombrada tumba KV50, del Valle de los Reyes ( una tumba de pozo, sencilla y de reducidas dimensiones)  se encontraron las momias de un perro y un babuino momificados. En realidad, en este tipo tumbas fueron hallados varios animales y generalmente se han asociado a animales de compañía del rey Amenhetep II, aunque es una conjetura porque realmente no se dispone de datos lo suficientemente concretos para poder afirmar esta idea, pues también podrían ser perfectamente animales pertenecientes a cualquier otro enterrado en la zona. Es interesante señalar, que hace muy poco se han analizado algunos de estos babuinos procedentes del Valle de los Reyes y se ha podido constatar que su lugar de origen se halla entre las tierras Eritrea y Etiopía. Esto resulta curioso ya que de algún modo nos ayuda a situar al citado país de Punt donde los conocidos relieves de Hatshepsut nos cuentan cómo una gran cantidad de babuinos fueron llevados a Egipto.

 

Momia de perro y babuino encontradas en la tumba KV50 descubierta en 1906 por Edward Ayrton

 

Mas de un mileno duró el comercio de materias primas entre Egipto y Punt.  Finalmente, tras esa última expedición el país, Punt desaparece del mundo egipcio y de la historia. Resulta un tanto extraño que tratándose de unas tierras tan ricas y abundantes y con las que Egipto mantenía esas buenas relaciones, desaparezca al mismo tiempo y del mismo modo en que la reina Hatshepsut lo hizo. Y es que como muchos ya sabéis a la imagen de la reina se le aplicó la conocida “Damnatio memoriae” en un intento de borrar de la historia su reinado y su paso por el trono egipcio, condenando además el ka de la reina para que jamás alcanzara los campos del Ialu. Aunque el efecto producido, no haya sido otro que el inverso, pues el magnetismo y la atracción por la reina no ha hecho sino acrecentarse más por este motivo.

La vida y leyenda de la reina Hatshepsut y la tierra de Punt estarán unidas para siempre.Ambas son un misterio, ambas un enigma, ambas una fascinación. Y es que sus destinos, al menos por el momento, seguirán formando parte de los secretos de la tierra negra.

                                        Carolina García Alvarado       

 

 

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